Meta. El crono marca 2:54:12, no he conseguido bajar de las dos horas cincuenta en la maratón de Barcelona. No es ninguna sorpresa, en el km. 10 sabía que iba muy justo, y en el paso por la media sabía con certeza que se había acabado, era como si me hubiesen movido la meta un kilómetro más allá. Apoyado sobre mis rodillas repaso mentalmente los errores, los del entreno y los de carrera, y sin esfuerzo me tropiezo con demasiados. Menos mal. El repaso mental me endulza el mal sabor de boca, hoy no lo tenía, no había nada que hacer y no hay que darle más vueltas. Me incorporo y al levantar la cabeza veo cerca los 101 kilómetros de Ronda. Allá vamos!





