El “barefoot” y la madre que lo parió

Plantilla1

Ahora que todo el mundo se ha vuelto loco con esto del “barefoot” o, lo que es lo mismo, correr descalzo o con la mínima suela, uno, que no es más listo ni más tonto que los demás, ha probado con la experiencia.

En mi defensa debo decir que llevo un tiempo tratando de simplificar, de reducir mi vida, a las mínimas necesidades. Bueno, lo intento, que ya es decir. Menos trastos en casa, menos responsabilidades, comidas más simples, menos compras (o ninguna si es posible)… Me encantan esas casas japonesas del siglo pasado, en las que las tablas de madera desnuda apenas son rotas por paredes de papel y alguna tetera sobre un estante.

Y he aquí que apareció esto de correr de forma “natural”. “Five fingers”, gente descalza por Central Park, Krupicka con una navaja desbrozando unas NB Minimus… Me leo en verano el panfleto de “Nacidos para correr” y, por mi cumpleaños, aparecen las NB Minimus de regalo.

Cómodas como unas zapatillas de hotel para andar por casa. Y para eso me las empiezo a poner, para dar paseos y que los colegas se choteen de uno (nada a lo que un triatleta no esté acostumbrado). Notas que los dedos de los pies se desparraman, literalmente. Hay espacio para todos, para que campen a sus anchas, se extiendan y tengan vida propia. Como si uno fuera a tener los pinrreles de Frodo Bolsón.

Pero es que un servidor tiene un pasado. Servidor calzó en su día unos tanques de Laister bajo las plantas de los pies. Después de una Semana Santa en los que las tiradas largas se producían un día sí y otro también, volví a Madrid casi cojeando, con un dolor brutal en el metatarso del pié derecho. Visita al traumatólogo y diagnóstico de libro. “con ese arco plantar lo raro es que hayas aguantado tanto; o te pones plantillas o acabarás con un Neuroma de Morton”. Y a mí, que no me gustan las enfermedades con nombre de médico, me fui a que solucionaran el problema.

Y pasaron los años más o menos bien, hasta que volvimos a las andadas. Me dio por cambiar de plantillero, buscando algo menos aparatoso. Y apareció esto:

Y también me ha ido muy bien, hasta el año pasado, que los síntomas aparecieron levemente de nuevo. Vistazo al foro de referencia de atletismo y di con otro gurú de las plantillas. Pero esta vez, de nuevo tanques en los pies.

Y claro, con semejante artefacto tuve que comprarme unas zapas donde meterlo. Algo discreto, con colores neutros, elegante…

Gracias a los consejos de Espe de GR10 Trail, me pillé unas maravillosas Saucony que sólo me han dado alegrías. Así es que me planté en casa con dos pares de plantillas y dos de zapatillas (al menos 2 pares que use, que he regalado muchas desde entonces y todavía guardo unas Brooks por si las moscas).

Pero volvamos a la historia del “barefoot”… Estaba yo en esto de pasear con las NB, cuando la semana pasada me dio por probarlas corriendo. Visita al gimnasio el sábado. Todo guay, con la bolsa del IM de Lanzarote, fardando como el que más. Me cambio y me llevo las NB en la mano. Troto en la cinta 20 minutos con las Saucony y dejo las NB en un lateral. Miro de reojo y veo que más de uno está pensando “este es un flipao y un pringao que para ir a ese ritmo no necesita mas que un par de zapatos”.

20 minutos de calentamiento. Y paro la cinta, me descalzo, me cambio de zapas. Un tío me dice “oye, que aquí no se puede correr con zapatillas de clavos”. Joder, me ha tenido que tocar un idiota al lado. Le explico que no, que esas zapas no llevan clavos, que si los llevaran me encantaría bailar un agarrao con él.

Puesta de nuevo en marcha la cinta y empiezo a trotar. Y, de forma natural, corro de puntillas. Como si fuera por la playa jugando con los peques. Subo el ritmo a los 5 minutos y parezco un keniata. La zancada se alarga, todo va más fluido. Joder, parezco hasta bueno. Y, pasados 15 minutos llega “la sensación”. ¿Qué sensación? La de “mañana no te vas a poder mover”. 20 minutos de Minimus. Cambio de nuevo de zapas. Otros 20 minutos con las Saucony y a soltar para que la cosa no sea tanto el primer día.

Y joder que si llegó la sensación. Los gemelos al Jerez. Un transformer, un Pinocho, un robocop cualquiera. Un par de palos de madera por piernas. Y molestia en la planta del pie. De ese tipo de molestia casi imperceptible, pero que está ahí.

Uno piensa después. Analiza. Chequea sensaciones durante el tiempo que tendría que estar corriendo 60 minutos, dos días más tarde, pero que al no poder moverse, invierte el tiempo en recapacitar. “Vamos a ver, ¿esto es temporal o va a ser siempre así?”. “Entiendo que el dolor de gemelos es algo que pasa (ya lo está haciendo), pero el de la planta del pié… ¿será cuestión de que se vaya acostumbrando?”. Y recuerdo que hasta hace poco tenía vista de lince pero que ahora, con gafas, veo mucho mejor. “¿Serán las plantillas como las gafas?”.

Y, tratando de no dar muchas más vueltas al asunto, me he calzado mis silver, sin plantillas, y me he ido a dar una vuelta. Así, sin más. Tratando de que mis pies se acostumbren a todo, pero sabiendo que las plantillas me van a hacer falta como las gafas.

Y no he llegado a ninguna conclusión válida, así es que seguiré probando poco a poco. De momento a la experiencia no le auguro un bonito futuro, más por la forma de mis pies que por las ganas de simplificar, pero es que cada uno es un mundo y cada pareja de pies un continente.

Ya sabéis, a probar y experimentar, que lo importante es ir investigando qué es lo que le viene mejor a cada uno. Eso sí, mis gemelos, de momento, siguen pensando eso de “el barefoot y la madre que lo parió”.

Besos,

Dani

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2 Responses to “El “barefoot” y la madre que lo parió”

  1. Furacan dice:

    Hombre Dani es que 20′ así de golpe… yo que soy un poco como tú pero más montuno hice algo similar en la cinta de correr pero a lo bruto, ni NB mínimus ni leches, un día en que además me molestaba la rodilla quité las zapatillas y me puse a correr descalzo en la cinta… ¡que maravilla! ligero, lleno de energía, que manera de correr… 7′ emocionado…
    Al día siguiente agujetas en los soleos de campeonato :-)
    Pero bueno, no me he rendido, a la semana siguiente con más calma 5′ (intentando pasar desapercibido por temor a que me dijeran algo) y a una velocidad menor, a la siguiente 6′ y ahora estoy en 7′ sin ningún problema. Así que dale tiempo. Para la calle de momento yo sigo con las plantillas.

  2. Carlos dice:

    El tren inferior DEBES TRABAJARLO Y FORTALECERLO y además debes hacer una progresión de minutos más tranquila, si 20´de seguido te ha producido esas molestias haz 10´o incluso yo diría que menos….entonces nos juntamos con un problema ya que mientras que estás haciendo esta progresión tus entrenamientos bajaran sustancialmente pero los triatletas tenemos la suerte de tener otros dos deportes. Es solo una opinión. Yo empecé corriendo 5´la vuelta a la calma de cada entreno…y así progresivamente, como es un coñazo ir así intenté poco a poco quitar las zapas “normales” (recer ds de asisc o tangent de triumph)y por tanto mis entrenamientos eran mera anécdota metiendo bici posteriormente en la zona que tocara la carrera a pie. Aparecieron sobrecargas y bajé el pistón un poco…Aun no puedo hacer un entrenamiento a pie como tal…de momento todo es aeróbico extensivo, sigo haciendo trabajo funcional para el tren inferior trabajando: cuádriceps, femoral y gemelo (en concéntrico y excéntrico)con bosu, cinturón ruso, trx….y hasta que no pueda entrenar a pie (en volumen e intensidad) seguiré metiendo bici….

    Lleva su tiempo…pero al final tu cuerpo se adapta y merece la pena, las molestias tan típicas del aquiles por entrenar de talón y alargar tanto la zancada sin caer sobre la cadera o el centro de gravedad, desaparecen…..

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